Dos personas pueden seguir un tratamiento similar para perder peso y, sin embargo, obtener resultados muy diferentes. Una puede experimentar una reducción considerable de su peso, mientras que otra apenas consigue cambios. Una investigación de Mayo Clinic plantea que una de las respuestas podría estar en algo tan básico como la forma en que el organismo regula el hambre después de comer. El estudio, publicado en Gastroenterology, identificó un grupo de personas con obesidad que produce menores
Dos personas
pueden seguir un
tratamiento similar
para perder peso y, sin embargo, obtener resultados muy diferentes. Una puede experimentar una reducción considerable de su peso, mientras que otra apenas consigue cambios.
Una
investigación
de
Mayo Clinic
plantea que una de las respuestas podría estar en algo tan básico como la forma en que el organismo
regula el hambre
después de comer
.
El
estudio
, publicado en
Gastroenterology
, identificó un
grupo
de personas con
obesidad
que produce menores cantidades de determinadas
hormonas relacionadas
con la
saciedad
. En ellas, además, los alimentos permanecen menos tiempo en el estómago y la sensación de
hambre
puede regresar más rápidamente después de una comida.
La particularidad es que este
grupo
mostró una respuesta especialmente favorable a la
tirzepatida
, un medicamento que actúa sobre dos hormonas involucradas en el control del apetito y la glucemia.
Cuando el
hambre regresa
demasiado pronto
https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/5511-1c79595e.jpg
Sentirse satisfecho después de comer no depende únicamente de la cantidad de alimentos ingeridos.
(
MAGNIFIC
)
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Sentirse satisfecho
después de comer
no depende únicamente de la cantidad de alimentos ingeridos.
El organismo cuenta con un complejo
sistema de señales
entre el
aparato digestivo
y el
cerebro
. Después de una comida, el intestino libera hormonas que ayudan a comunicar que ya se ha ingerido suficiente alimento.
Pero este
mecanismo
no funciona exactamente igual en todas las
personas.
Los investigadores de
Mayo Clinic
identificaron un
subtipo de obesidad
en el que algunas de estas señales hormonales son menores. También observaron un
vaciamiento gástrico
más rápido y una mayor sensación de
hambre
después de las comidas. Es lo que se conoce como
fenotipo de “intestino hambriento”
.
Una persona con esta característica puede
comer
una cantidad considerada normal durante una comida y, aun así, volver a sentir
hambre
antes de lo esperado.
El resultado puede ser una
mayor frecuencia
de picoteo entre comidas, no necesariamente porque exista una falta de voluntad, sino porque los
mecanismos biológicos
que participan en la
saciedad
pueden estar funcionando de manera diferente.
La diferencia apareció con la
tirzepatida
https://resources.diariolibre.com/images/2026/10/04/2148994007-f995dc18.jpg
Los investigadores analizaron a 483 adultos con obesidad y encontraron tres tipos biológicos diferentes de la enfermedad.
(
MAGNIFIC
)
document.addEventListener('DOMContentLoaded', function () { document.querySelectorAll('.small-slider').forEach(function (slider) { const container = slider.querySelector('.slider-container'); const items = slider.querySelectorAll('.slider-item'); const prevBtn = slider.querySelector('.prev'); const nextBtn = slider.querySelector('.next'); const dotsContainer = slider.querySelector('.slider-dots'); let currentIndex = 0; function setup() { const width = slider.clientWidth; container.style.width = (items.length * width) + 'px'; items.forEach(it => { it.style.width = width + 'px'; it.style.flexShrink = '0'; }); } function goTo(i) { currentIndex = i; const width = slider.clientWidth; container.style.transform = 'translateX(-' + (width * currentIndex) + 'px)'; updateDots(); } function next() { if (currentIndex === items.length - 1) goTo(0); else goTo(currentIndex + 1); } function prev() { if (currentIndex === 0) goTo(items.length - 1); else goTo(currentIndex - 1); } function updateDots() { dotsContainer.querySelectorAll('li').forEach((d, idx) => { d.classList.toggle('active', idx === currentIndex); }); } function initDots() { dotsContainer.innerHTML = ''; items.forEach((_, i) => { const li = document.createElement('li'); const btn = document.createElement('button'); btn.addEventListener('click', () => goTo(i)); li.appendChild(btn); if (i === 0) li.classList.add('active'); dotsContainer.appendChild(li); }); } if (prevBtn) prevBtn.addEventListener('click', prev); if (nextBtn) nextBtn.addEventListener('click', next); initDots(); setup(); window.addEventListener('resize', setup); }); });
Los investigadores analizaron a
483 adultos
con
obesidad
y encontraron tres tipos biológicos diferentes de la enfermedad.
Cerca de una cuarta parte de los participantes presentaba niveles más bajos de
GLP-1
y de otras hormonas que intervienen en la
sensación de saciedad
.
Cuando recibieron
tirzepatida
durante seis meses, este grupo perdió, en promedio,
21.5 % de su peso corporal
.
En contraste, quienes pertenecían a los
otros grupos
registraron una
pérdida promedio
de
11.7 %
.
La diferencia llamó la atención de los investigadores porque podría indicar que las
características biológicas
de una persona influyen en la manera en que
responde
a determinados
medicamentos
para tratar la
obesidad
.
No se trata solamente de
comer
menos
El hallazgo contribuye a cambiar una idea tradicional sobre la
obesidad
: que la
pérdida de peso
depende únicamente de cuánto come una persona o de cuánto
ejercicio
realiza.
La
obesidad
es una enfermedad compleja en la que intervienen
factores metabólicos
, hormonales,
genéticos
, ambientales y conductuales.
En este caso, los investigadores encontraron que la
menor producción
de hormonas estaba relacionada con una menor
actividad hormonal
del intestino y no con diferencias en el
microbioma intestinal
.
Para
Andrés Acosta
, gastroenterólogo e investigador en
obesidad
de
Mayo Clinic
y
autor sénior
del trabajo, estos resultados respaldan la posibilidad de dejar atrás un
tratamiento
uniforme para todos los pacientes.
La idea es avanzar hacia
tratamientos
que tengan en cuenta
qué mecanismos están
detrás de la
obesidad
de cada persona.
¿Qué significa esto para quienes buscan perder peso?
Por ahora, el
estudio
no significa que los
médicos
puedan determinar de manera rutinaria quién responderá mejor a la
tirzepatida
.
Los propios investigadores señalan que se necesitan
estudios prospectivos
antes de que esta
clasificación biológica
pueda incorporarse a la
práctica clínica
habitual.
Sin embargo, el hallazgo abre una puerta interesante: en el futuro, el
tratamiento
de la
obesidad
podría comenzar con una pregunta más específica que “¿cuánto peso necesita perder esta persona?”.
También podría preguntarse
“
¿por qué su organismo está favoreciendo
el hambre
y dificultando la saciedad?”
Responder esa pregunta permitiría acercarse a
tratamientos
más individualizados y, potencialmente, elegir terapias de acuerdo con la
biología
de cada
paciente
.
La
investigación
apunta así a una idea que está cobrando fuerza en el manejo de la
obesidad
: no todos los cuerpos enfrentan el mismo problema ni necesariamente responden de la misma manera al mismo tratamiento.
Vía: Diario Libre Revista




