Podrá República Dominicana convertirse en el hub aéreo del Caribe  
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Podrá República Dominicana convertirse en el hub aéreo del Caribe  

9 de septiembre de 2026

Ya tenemos los pasajeros, los aeropuertos, la posición geográfica y una creciente conectividad internacional. Lo que sin embargo debemos construir es la estrategia. En medio del actual auge de la actividad aeronáutica nacional, y a propósito de las recientes declaraciones sobre la posible creación de una Superintendencia de Aviación, considero oportuno abrir una reflexión sobre […] La entrada Podrá República Dominicana convertirse en el hub aéreo del Caribe   se publicó primero en El Nuevo Diari

Ya tenemos los pasajeros, los aeropuertos, la posición geográfica y una creciente conectividad internacional. Lo que sin embargo debemos construir es la estrategia. En medio del actual auge de la actividad aeronáutica nacional, y a propósito de las recientes declaraciones sobre la posible creación de una Superintendencia de Aviación, considero oportuno abrir una reflexión sobre el presente y, sobre todo, el futuro de la aviación dominicana. La República Dominicana atraviesa uno de los momentos de mayor trascendencia de su historia aeronáutica, marcado por el crecimiento sostenido de las operaciones aéreas, el incremento del flujo de pasajeros, la apertura de nuevas rutas, la expansión de las aerolíneas y las importantes inversiones realizadas y proyectadas en infraestructura aeroportuaria. Este escenario, indudablemente positivo para el país, también plantea nuevos desafíos y nos obliga a formular una pregunta fundamental: ¿estamos realmente preparados, desde el punto de vista institucional, regulatorio, operativo y de infraestructura, para responder a las crecientes exigencias de una industria aeronáutica cada vez más dinámica, competitiva y sujeta a rigurosos estándares internacionales? Esta nueva realidad plantea importantes desafíos en áreas fundamentales como la infraestructura aeroportuaria, la seguridad operacional, la conectividad aérea, la aviación comercial, la formación y especialización del talento humano y la modernización de los servicios aeronáuticos. Durante décadas, la República Dominicana ha logrado consolidar una pujante industria turística y, paralelamente, desarrollar una infraestructura aeroportuaria que hoy nos permite estar conectados con prácticamente todo el continente americano y con numerosos destinos de Europa. Los niveles alcanzados por el transporte aéreo nacional, que apenas unos años atrás parecían difíciles de imaginar, han posicionado al país como uno de los mercados aeronáuticos más dinámicos e importantes del Caribe. Sin embargo, el crecimiento también trae consigo mayores responsabilidades y nuevas exigencias. Y es precisamente ante esta realidad donde surge la pregunta del millón, como solemos decir por aquí: ¿Puede República Dominicana convertirse en el Hub aéreo del Caribe? Con la pausa de esta pregunta, no me refiero simplemente a tener más vuelos, recibir más turistas o inaugurar nuevas terminales. Me refiero a algo mucho más trascendente y es convertir al país en una verdadera plataforma regional de conexiones aéreas como lo han hecho por ejemplo en Panamá. A mi juicio, tenemos condiciones para intentarlo, lo que todavía no tenemos, y necesitamos con premura, es una estrategia nacional real tomando en cuenta las iniciativas de una nueva ley de aviación civil, embrionada si pudiera decirlo así, para alcanzar ese objetivo. El ineludible tomar en cuenta las cifras actuales que nos dan un reflejo para la reacción. Los números de nuestra aviación en la actualidad ya son suficientemente grandes para que nos aboquemos a esta cuestión real y convertirla en una conversación nacional. Las cifras confirman la magnitud del momento que vive nuestra aviación. Durante 2025, la República Dominicana movilizó más de 19.6 millones de pasajeros de entrada y salida, conectándose con 410 destinos en 71 países y alcanzando niveles históricos de actividad aerocomercial. En 2026, lejos de observarse una desaceleración, los indicadores disponibles continúan mostrando un comportamiento positivo: solamente entre enero y julio, las llegadas de pasajeros por vía aérea crecieron alrededor de un 9.4 % respecto al mismo período del año anterior. Estamos, por tanto, ante un sistema aeronáutico que continúa expandiéndose y que demanda cada vez mayores capacidades operativas, institucionales y de infraestructura. Ahí está la diferencia. Una cosa es ser un gran destino aéreo y otra muy distinta es ser un gran centro de conexiones. República Dominicana es, sin discusión, uno de los principales destinos turísticos del Caribe. Ahora debemos preguntarnos si podemos convertir esa fortaleza en algo adicional sin conformarnos con ser el destino final de la travesía. Desde los inicios de las actividades de aviación en nuestro país, la estrategia nacional aeronáutica estuvo asociada al turismo. El país siempre ha necesitado traer turistas, y los países de mayor flujo de vuelos son desde Estados Unidos, Canadá, Europa y América Latina. Se necesita ampliar la red de aeropuertos con la construcción de más infraestructura de este tipo como se está haciendo, esto llevara a incrementar las frecuencias lo que se ha conseguido en los últimos años. Pero el desarrollo de la aviación dominicana nos coloca ahora frente a una nueva etapa en el desarrollo de las actividades comerciales de aviación. Es evidente que el avión que llega a Santo Domingo no necesariamente tiene que terminar su viaje en Santo Domingo. Puede traer pasajeros desde Nueva York, Toronto, Miami, Bogotá o Panamá y permitirles continuar hacia Puerto Rico, Jamaica, Cuba, Centroamérica, Sudamérica o incluso Europa. Ese pasajero en tránsito representa una oportunidad económica de mucha importancia para nuestra economía, esa es la idea fundamental para iniciar verdaderamente el concepto de Hub. Santo Domingo, y por ende el Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez, tiene un papel fundamental e histórico tomando en cuenta su ubicación geográfica y la esencia de su construcción original. Nuestra capital está situada en una posición que permite pensar estratégicamente en conexiones entre Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Para construir un verdadero HUB aéreo no basta con movilizar millones de pasajeros ni con disponer de una ubicación geográfica privilegiada. Se necesita infraestructura, capacidad aeroportuaria, tecnología, procesos eficientes de tránsito y conexión, servicios aeronáuticos modernos, aerolíneas capaces de alimentar redes de destinos y, sobre todo, una visión estratégica coordinada entre el Estado, los operadores aeroportuarios y las líneas aéreas. En este sentido, las inversiones que actualmente se desarrollan en los principales aeropuertos del país constituyen una oportunidad que va mucho más allá de aumentar la capacidad física de nuestras terminales. En el Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez (AILA), AERODOM desarrolla una nueva terminal de pasajeros con una inversión superior a los US$350 millones, concebida para manejar hasta cuatro millones de pasajeros adicionales al año y cuya entrada en operación está prevista para 2028. A ello se suma la modernización integral del sistema de manejo de equipajes del AILA, con una inversión superior a RD$900 millones. Su primera fase ya se encuentra en funcionamiento y, una vez completado el proyecto, permitirá incrementar alrededor de un 80 % la capacidad de procesamiento de equipajes de salida, incorporando mayores niveles de automatización, seguridad y eficiencia operacional. Pero la transformación de la infraestructura aeroportuaria dominicana no se limita a Santo Domingo. En Santiago también se desarrolla uno de los proyectos aeroportuarios más importantes de los últimos años. El Aeropuerto Internacional del Cibao ejecuta la ampliación y modernización de su terminal mediante un proyecto cuya primera fase contempla una inversión aproximada de US$200 millones. Las obras permitirán ampliar considerablemente sus áreas operativas y de pasajeros, incorporar nuevas tecnologías y elevar inicialmente su capacidad hasta aproximadamente 4.2 millones de pasajeros anuales, dentro de un plan de expansión que proyecta alcanzar en etapas posteriores una capacidad de hasta seis millones. Estas inversiones son, sin lugar a dudas, extraordinariamente positivas para el país. El AILA y el Aeropuerto Internacional del Cibao representan dos piezas estratégicas dentro del sistema aeroportuario nacional: uno como principal puerta de entrada de la capital y con un enorme potencial para desarrollar tráfico de conexión; el otro como gran plataforma aérea de Santiago y de toda la región Norte, con una importante demanda vinculada a la diáspora dominicana y un creciente potencial comercial y turístico. La diferencia es fundamental. Un aeropuerto puede aumentar su capacidad para recibir más pasajeros y continuar funcionando esencialmente como una terminal de origen y destino. Un HUB, en cambio, requiere que parte importante de esos viajeros pueda llegar, conectar de manera rápida y eficiente con otro vuelo y continuar hacia un tercer destino. Para ello se necesitan terminales concebidas para facilitar conexiones, tiempos mínimos de tránsito competitivos, manejo eficiente de equipajes, procesos migratorios y de seguridad adecuados para pasajeros en conexión, coordinación de horarios y, principalmente, aerolíneas capaces de estructurar verdaderas redes alrededor del aeropuerto. Y mientras nosotros analizamos nuestras posibilidades, el Caribe y la región ya están compitiendo. Otros países llevan años desarrollando estrategias orientadas a convertir la conectividad aérea en un instrumento de competitividad y desarrollo económico. El ejemplo más evidente es Panamá, que logró transformar su posición geográfica en una extraordinaria plataforma de conexión continental mediante la combinación del Aeropuerto Internacional de Tocumen y la red desarrollada por Copa Airlines. Nuestro pais también ha tenido, y continúa teniendo, condiciones excepcionales para desarrollar una plataforma de conexión de alcance regional. Nuestra ubicación geográfica, la fortaleza del turismo, la infraestructura aeroportuaria existente, el crecimiento de las aerolíneas nacionales y el volumen cada vez mayor de pasajeros constituyen ventajas importantes. Pero esas condiciones, por sí solas, no crean un hub. Hace falta convertirlas en una estrategia nacional. Por eso, quizás la discusión que debemos plantearnos ya no sea solamente cuánto crecerán nuestros aeropuertos, sino qué función queremos que desempeñen dentro del mapa aeronáutico del Caribe y de las Américas durante los próximos veinte o treinta años. San Juan mantiene una posición estratégica como puerta de entrada y conexión del Caribe. Bogotá se ha consolidado como un importante punto de conexión entre Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica. La competencia no se detendrá porque nosotros tengamos una posición geográfica privilegiada. La ubicación del país es una ventaja; la estrategia es la que convierte esa ventaja en poder económico. A pesar de el rezago, se han estado teniendo iniciativas importantes. Durante lo que va del año 2026 se han anunciado nuevas rutas y aumentos de frecuencias desde Santo Domingo. Por ejemplo, JetBlue ha incrementado sus vuelos hacia Fort Lauderdale, Copa Airlines ha reforzado su operación entre Panamá y Santo Domingo. Por su parte Arajet continúa expandiendo sus conexiones hacia importantes ciudades de América Latina. También se han anunciado nuevas conexiones con destinos del Caribe, Canadá, Estados Unidos e Italia, pero, podremos responder a eso. No podemos hablar del futuro HUB sin referirnos a Arajet. La existencia de una aerolínea dominicana con vocación regional representa una oportunidad que hace algunos años parecía difícil de imaginar. Una aerolínea nacional con capacidad para conectar Santo Domingo con diferentes mercados de América Latina, Norteamérica y el Caribe puede convertirse en una pieza fundamental de un proyecto de Hub. Pero también debemos entender algo, una aerolínea por sí sola no construye un Hub, necesita un aeropuerto diseñado para facilitar conexiones, mejor coordinación de horarios, mejores acuerdos, mejorar la facilitación, aumento de las infraestructuras. Se necesita un entorno regulatorio y comercial que permita crecer. La aviación es infraestructura económica, comercio, turismo, inversión, empleo, seguridad y soberanía, tenemos una oportunidad que no debemos dejar pasar. No estoy planteando que República Dominicana ya sea el Hub aéreo del Caribe, sería prematuro afirmarlo, lo que sostengo es que tenemos suficientes condiciones para comenzar a construirlo. En estos momentos tenemos volumen de pasajeros, aeropuertos, posición geográfica, inversión en infraestructura, aerolíneas dominicanas con vocación regional, turismo. Tenemos experiencia, lo que falta es conectar todas esas fortalezas dentro de una visión común y esa visión no puede ser exclusivamente aeroportuaria, tiene que ser nacional. El futuro no se construye cuando llegue el futuro, la nueva terminal del AILA estará lista dentro de algunos años, para entonces, el mercado habrá cambiado, las aerolíneas habrán tomado decisiones. Otros aeropuertos del Caribe y América Latina habrán aumentado su capacidad. Nuevas tecnologías estarán transformando la experiencia del pasajero. Por eso, si queremos que Santo Domingo tenga un papel relevante en la conectividad aérea regional, la estrategia debe diseñarse ahora, no cuando la terminal esté terminada, no cuando tengamos 25 o 30 millones de pasajeros, no cuando otro país haya ocupado el espacio que nosotros pudimos haber aprovechado. Ahora debemos demostrar que podemos conectar. Ese debe ser el próximo gran desafío de nuestra aviación. Convertir a Santo Domingo no solamente en una ciudad a la que se llega, sino también en una ciudad desde la cual se puede continuar viajando hacia todo el Caribe y el continente americano. No se trata de competir con Panamá para ser Panamá, ni de copiar a San Juan, ni de imitar a Bogotá. Se trata de construir nuestro propio modelo, un modelo dominicano de conectividad aérea. Ese, a mi entender, es el gran desafío de la aviación dominicana para la próxima década. Por: Carlos Ortega Vergés Investigador y especialista en temas aeronáuticos, presidente del Instituto Dominicano de Historia Aeronáutica, Inc. INDOHA. La entrada Podrá República Dominicana convertirse en el hub aéreo del Caribe   se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana) .

Vía: El Nuevo Diario

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