Guillermo Francella no esconde su preocupación por una sociedad en la que pensar diferente parece haberse convertido en motivo de enfrentamiento. El actor argentino cuestiona la intolerancia que domina muchas discusiones públicas y advierte sobre una tendencia a convertir las diferencias de opinión en divisiones irreconciliables. "Si pensás distinto a lo que ellos piensan, no pensás distinto: sos decididamente un enemigo", afirma en conversación con República Dominicana, al reflexionar sobre la
Guillermo Francella
no esconde su
preocupación
por una sociedad en la que pensar diferente parece haberse convertido en motivo de enfrentamiento. El
actor
argentino cuestiona la
intolerancia
que domina muchas discusiones públicas y advierte sobre una tendencia a convertir las diferencias de opinión en divisiones irreconciliables.
"Si pensás distinto a lo que ellos piensan, no pensás distinto: sos decididamente un enemigo", afirma en conversación con
República Dominicana
, al reflexionar sobre la
polarización
, la
libertad de expresión
y las presiones que enfrentan los artistas cuando deciden manifestar —o no— sus posiciones políticas.
Francella defiende el
derecho
de cada
figura pública
a expresar sus
convicciones
, pero considera que ese ejercicio no debe convertirse en una obligación. "Me parece perfecto que cada uno manifieste lo que quiera manifestar y utilice el espacio que le pertenece por ser alguien popular, alguien conocido", sostiene.
Su cuestionamiento apunta a la
falta de autenticidad
de quienes asumen determinadas posturas por presión social, sin que respondan necesariamente a sus propias
convicciones
. Para el
actor
, el
arte
puede abordar asuntos políticos sin convertirse en
propaganda
, pero también debe existir espacio para obras que no persigan ese propósito.
La controversia que rodeó a
Homo Argentum
, película que protagoniza bajo la dirección de
Gastón Duprat
y
Mariano Cohn
, le permitió experimentar esa tensión. La producción, compuesta por 16 historias breves que retratan mediante el humor distintas conductas de la sociedad argentina, generó un intenso debate en su país.
Francella considera que la
reacción
evidenció la dificultad de aceptar la
sátira
sin convertirla en una disputa ideológica. Su
preocupación
va más allá del cine: "Nunca comulgué con el
fanatismo
en nada. No te permite discernir ni pensar cuando sos muy fanático", afirma. Y expresa su deseo de que la división social pierda fuerza: "Dios quiera que termine y que esta grieta finalice de algún modo u otro".
La
pasión
que sostiene una carrera
Con
45 años
de
trayectoria
, Francella atraviesa una etapa profesional que describe como una de las más productivas de su vida. Entre sus trabajos recientes figuran Playa de Lobos,
Homo Argentum
y la serie El encargado, además de su participación teatral en Desde el jardín, un sueño que finalmente ha llevado al escenario.
En mayo de 2026 recibió el
Premio Platino de Honor
durante la
XIII edición
de los
Premios Platino Xcaret
. El reconocimiento le permitió contemplar la amplitud de su recorrido y agradecer a las personas que han contribuido a construirlo, desde sus compañeros de profesión hasta su familia, sus amigos y el
público
que continúa acompañándolo.
Al evocar su
trayectoria
, el
actor
reconoció que su camino ha estado marcado tanto por las
dificultades
como por las
certezas
que le permitieron seguir adelante. "Soy el resultado de muchos encuentros, de la gente con la que trabajé, de quienes me enseñaron, de quienes confiaron en mí cuando quizá ni yo mismo lo hacía", expresó.
En ese recorrido, reservó un lugar especial para el
público
, al que definió como su "
combustible
", y para sus
seres queridos
, cuyo acompañamiento considera fundamental en la construcción de su vida personal y profesional.
Pero hay una fuerza que, según sus palabras, ha permanecido intacta a lo largo de los años: la
pasión
. "La
pasión
no garantiza el
éxito
, pero le da sentido al camino", afirmó, al explicar aquello que le permite insistir, volver a empezar y mantener viva su
vocación
incluso cuando las cosas no salen como espera.
Para ilustrarlo, recordó una de las reflexiones más emblemáticas de
El secreto de sus ojos
, la película de
Juan José Campanella
: "Un tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una sola cosa que no puede cambiar, que es de
pasión
".
Esa idea resume su manera de entender la actuación. Lejos de considerar el
Premio Platino de Honor
como una despedida, Francella lo recibió como una
pausa
para mirar atrás y agradecer, sin perder de vista los
proyectos
que todavía tiene por delante.
"Me emociona este privilegio que creo que todos aquí en la sala tenemos, que es
vivir de lo que amamos
", manifestó.
Su mensaje final es también una
declaración de principios
: seguir trabajando con
entusiasmo
, reconocer a quienes han hecho posible el camino y no perder la capacidad de
emocionarse
. "Ojalá nunca perdamos la capacidad de emocionarnos, de seguir buscando, de seguir haciendo con amor aquello que elegimos", concluyó.
“Amé la experiencia”
El actor argentino, uno de los protagonistas de la cinta
El secreto de sus ojos
, ganadora del premio Óscar a la Mejor película de habla no inglesa, rodó en el país la taquillera cinta dominico-argentina “Papá se volvió loco”, del 2005.
“Amé la experiencia. Fue hermoso. La amé como turista y cuando fui a trabajar. República Dominicana siempre me ha tratado muy bien.
Rodé hace muchísimos años la película, que fue muy popular, ‘Papá se volvió loco’, y generó gran cantidad de espectadores... Me encantaría regresar”, señaló recordando esos tiempos.
"Nadie llega solo": el agradecimiento detrás de una carrera
Al repasar su trayectoria, Francella reconoció que sus logros son también el resultado
de las personas
que lo acompañaron en cada etapa, desde quienes le dieron oportunidades profesionales hasta su familia, sus amigos y el público que ha seguido su trabajo durante décadas.
"Nadie llega solo, nunca", expresó el
actor
, al recordar los tropiezos, las dudas y los momentos de incertidumbre que marcaron su camino. Para él, recibir un reconocimiento por su carrera no significa cerrar una etapa, sino detenerse para valorar lo vivido y agradecer a quienes
contribuyeron a hacerlo posible.
Vía: Diario Libre Revista



