#lacarabuenadelmundo #happynews #news
«Estoy realmente entusiasmado con las posibilidades clínicas de esta investigación», dijo el autor principal del estudio, el profesor Daniel Kaplan. “Actualmente, no hay muchas terapias eficaces dirigidas a los mastocitos, por lo que creemos que nuestro enfoque podría tener enormes beneficios en muchas afecciones de la piel, como la rosácea, el eczema, la urticaria y la mastocitosis”.
Kaplan explicó que los mastocitos están llenos de pequeños gránulos “rebosantes” de histamina y otros compuestos que actúan como señales o activadores de las vías inflamatorias. Cuando se activan los mastocitos, los gránulos se abren y liberan compuestos que desencadenan una serie de respuestas inmunitarias.
Kaplan afirma que el proceso, conocido como desgranulación, es esencial para la protección contra amenazas como el veneno de abeja, las mordeduras de serpiente y las bacterias patógenas. Sin embargo, la activación errónea de los mastocitos también desencadena reacciones alérgicas, como hinchazón, urticaria, picazón y, en casos graves, anafilaxia.
En un artículo anterior, Kaplan y su equipo descubrieron que las neuronas de la piel liberan un neurotransmisor llamado glutamato que suprime los mastocitos. Cuando eliminaron las neuronas o inhibieron el receptor que reconoce el glutamato, los mastocitos se volvieron hiperactivos, lo que provocó una mayor inflamación.
“Este hallazgo nos llevó a preguntarnos si hacer lo contrario tendría un efecto beneficioso. Si activamos el receptor de glutamato, tal vez podamos suprimir la actividad y la inflamación de los mastocitos”.