Cuando se haga un balance de la legislatura que recién concluyó, probablemente la atención se concentre en las grandes reformas, los proyectos que que...
Cuando se haga un balance de la legislatura que recién concluyó, probablemente la atención se concentre en las grandes reformas, los proyectos que quedaron pendientes y los debates políticos que marcaron la agenda del Congreso. Sin embargo, entre todas las iniciativas aprobadas hay una que merece un reconocimiento especial por su impacto humano: la ley que crea el Sistema Nacional Alertas RD.
Su importancia no se mide por la cantidad de titulares que generó, sino por el problema que busca resolver. La desaparición de una persona convierte cada minuto en una carrera contra el tiempo. En esas circunstancias, contar con un mecanismo que permita actuar con rapidez, coordinar a las autoridades y difundir información de forma oportuna puede marcar la diferencia.
Esa es la esencia de Alertas RD y la razón por la que puede afirmarse que fue una de las leyes más trascendentales aprobadas durante la pasada legislatura. No responde a intereses partidarios ni a coyunturas políticas. Responde a una necesidad de la sociedad dominicana.
Detrás de este logro hubo un trabajo legislativo constante que merece ser reconocido. Las diputadas Liz Mieses y Carmen Ligia Barceló hicieron de esta iniciativa una prioridad. No se limitaron a depositar un proyecto de ley; le dieron seguimiento, promovieron el diálogo necesario para construir consensos y acompañaron la propuesta hasta verla convertida en ley.
Ese trabajo, muchas veces alejado de los reflectores, es el que verdaderamente fortalece la función legislativa. Porque las leyes que transforman la vida de la gente no se aprueban por casualidad. Requieren convicción, persistencia y la capacidad de mantener el enfoque hasta alcanzar el objetivo.
En un momento en que con frecuencia se cuestiona la utilidad del Congreso Nacional, iniciativas como Alertas RD recuerdan que legislar también significa ofrecer respuestas concretas a problemas reales. Esta ley nace con un propósito claro: mejorar la capacidad de reacción del Estado frente a la desaparición de personas y brindar a las familias una herramienta que antes no existía.
Naturalmente, el éxito de la ley dependerá ahora de su correcta implementación. Será responsabilidad de las instituciones garantizar que el sistema funcione con protocolos claros, coordinación efectiva y la rapidez que demandan este tipo de situaciones. Una buena legislación solo alcanza su verdadero valor cuando se traduce en resultados.
Pero ese desafío no disminuye el mérito de quienes impulsaron esta iniciativa. Liz Mieses y Carmen Ligia Barceló dejan como legado una legislación que coloca la protección de las personas por encima de cualquier diferencia política y que, con el paso de los años, probablemente será recordada por el beneficio que puede representar para miles de familias dominicanas.
Las legislaturas suelen medirse por la cantidad de leyes aprobadas. Quizás también deberían medirse por la calidad y el impacto de esas decisiones. Si ese criterio prevalece, Alertas RD ocupará un lugar entre las iniciativas más importantes del período legislativo que acaba de concluir.
Por Máximo Romero Dante
Vía: El Nuevo Diario




