El lavado de vehículos en el Gran Santo Domingo se desarrolla bajo distintas modalidades que conviven entre la formalidad y la informalidad. A los tra...
El
lavado de vehículos
en el
Gran Santo Domingo
se desarrolla bajo distintas modalidades que conviven entre la formalidad y la
informalidad
. A los tradicionales lavaderos establecidos se suman los trabajadores que ofrecen el servicio en las calles y una modalidad más reciente: el
lavado a domicilio
, impulsado por la demanda de comodidad y ahorro de tiempo.
Mientras algunos negocios operan desde
locales fijos
, otros han optado por trasladar el servicio hasta la vivienda o el lugar de trabajo del cliente, una alternativa que ha ganado espacio en los últimos años.
Un
modelo
que nació con la
pandemia
Entre quienes apostaron por esta modalidad figura
González CleanPro
,
empresa
dedicada al
lavado de vehículos
, muebles, colchones y alfombras en la residencia o negocio del cliente.
Sus representantes explican que el
servicio a domicilio
surgió durante la
pandemia
del COVID-19, cuando las
restricciones de movilidad
obligaron a muchas personas a permanecer en sus hogares.
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“La idea era ofrecer únicamente
lavados básicos a domicilio
, porque muchos negocios estaban cerrados y la gente prefería no salir”, explicó
Susana
, representante de la
empresa
.
Sin embargo, trabajar directamente en la vivienda del cliente también implica desafíos. La
empresa
señala que en algunos sectores existen
restricciones
relacionadas con el
uso del agua
, lo que los llevó a reducir el
lavado exterior
de los
vehículos
, la fase que mayor consumo demanda.
A eso se suman las
altas temperaturas
, las
dificultades de acceso
y las
condiciones del tránsito
, factores que complican la jornada laboral.
Pese a esas limitaciones,
González CleanPro
considera que el
modelo
resulta rentable, aunque reconoce que exige un importante esfuerzo físico. Cada servicio puede tomar alrededor de cuatro horas, por lo que normalmente atienden hasta dos
vehículos
por jornada. Los
precios
oscilan entre RD$3,700 y RD$5,000, dependiendo del tipo de automóvil y del servicio solicitado.
Un oficio bajo presión
En
Cristo Rey
,
José Ventura
encontró en el
lavado de vehículos
una fuente de ingresos. Desde hace alrededor de tres años ofrece el servicio en las calles del sector, donde también limpia motocicletas y camiones.
Las
tarifas
van desde RD$200 hasta RD$350 para
vehículos livianos
, mientras que el
lavado de camiones
puede alcanzar RD$1,400, según su tamaño y el trabajo requerido.
No obstante, asegura que las
restricciones
municipales limitan la
frecuencia
con la que puede trabajar.
“Trabajo solo
tres días a la semana
porque el
ayuntamiento
no me deja trabajar”, afirmó.
Aunque reconoce que la actividad está prohibida en la
vía pública
y que en una ocasión las
autoridades
le incautaron una
máquina de agua a presión
, Ventura insiste en continuar ejerciendo el oficio.
Cuenta que en varias ocasiones ha solicitado a la
Alcaldía
la posibilidad de pagar una
tarifa
que le permita obtener algún tipo de
autorización
para trabajar de manera regular.
Las normas que regulan la actividad
La situación de Ventura refleja una realidad que las
autoridades
han intentado
controlar
durante años.
Prohíbe instalación improvisada
Como parte de un proceso regulatorio, la Alcaldía de Santo Domingo Este aprobó en 2021 la Ordenanza 01-2021, que prohíbe la instalación de lavaderos improvisados en espacios públicos. La normativa establece que estas actividades afectan el ornato urbano, deterioran el pavimento y propician un uso inadecuado del agua. El encargado del Departamento de Espacios Públicos del ASDE, Ambiorix Guerrero, explicó que la institución no otorga permisos para operar lavaderos en la vía pública.
Vía: Diario Libre




